Elpaís.com 02/12/2011
La llegada de los
ordenadores a las aulas fue recibida con escepticismo por una parte del
profesorado, que pensó que esta fiebre tecnológica convertiría a los alumnos en
analfabetos con dominio del teclado. Todavía quedan resistencias en los
claustros, pero nadie puede negar la realidad: el 93% de los alumnos de 15 años
de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) asiste a una escuela en la que tiene acceso a un ordenador y
prácticamente el mismo porcentaje (92,6%) dispone de acceso a Internet.
La XXVI Semana
Monográfica de la Educación de Fundación Santillana analizó a fondo la semana
pasada como están digiriendo los centros esta transformación del paradigma que
les empuja a la escuela 2.0. "Es inevitable añadir tecnologías a las
clases, porque así funciona el mundo que nos rodea. De hecho, la única manera
de que la velocidad del cambio no nos arrastre es saber manejar las
herramientas digitales", apuntó el presidente del Grupo Santillana y director
de las jornadas, Emiliano Martínez.
En efecto, se está dotando de muchos medios a colegios
e institutos, pero no todos les sacan el mismo rendimiento. "Los alumnos
están muchas veces más formados que sus maestros", reconoció uno de los
docentes, quien denunció que los cursos de formación se limitan a unas pocas
horas. "El sistema educativo está demasiado falto de recursos como para
que la alfabetización digital funcione. La falta de personal no nos permite
tener coordinadores TIC [Tecnologías de la Información y la Comunicación] la
mayoría del material llega tarde, es antiguo y no funciona", protestó otra
profesora del instituto madrileño Eijo y Garay. Los educadores reclaman
soluciones más eficientes.
Pragmatismo
Un ejemplo de pragmatismo es el que se lleva a
cabo en el colegio público Daniel Martín de Alcorcón (Madrid). "Nuestros
alumnos no tenían posibilidades para tener un ordenador en casa, así que les
ofrecimos eso", relata Nuria Jurado, jefa de estudios del centro. Ahora
tienen tres pizarras digitales y dos aulas de informáticas que tienen que
compartir todos los alumnos. "La escasez de recursos no puede lastrar el
aprendizaje de los chicos. Se puede compensar con una organización
esmerada", defiende. "Tampoco hay que plantearse grandes objetivos.
Hay que tenderle una mano a todo el mundo. Nosotros hemos conseguido que todos
los profesores sepan lo que es un pendrive, que los padres consulten
materiales en Internet y que sus hijos hagan intercambio de correos
electrónicos con alumnos de otras escuelas europeas", cuenta satisfecha.
El modelo de un ordenador por alumno (que es el adoptado en la mayor parte de España con Escuela 2.0, que incluye el reparto de miniportátiles) permite una mayor autonomía al estudiante en el uso de las TIC y, sin embargo, su acogida es muchas veces más bien tibia, según el experto de la Unesco y redactor del documento básico de las jornadas Francesc Pedró. La inversión que requiere solo se justificaría con un uso intensivo que, hoy por hoy, no se exige en la enseñanza primaria y secundaria. Por eso, muchos centros han decidido sustituirlo por patrones colaborativos.
Las conclusiones de los interlocutores de la XXVI Semana Monográfica de Educación hacen pensar que la alfabetización digital puede democratizar aún más la educación, pero la sociedad necesita tiempo para asimilarlo.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/escuela/avanza/futuro/velocidades/distintas/elpepusoc/20111128elpepisoc_6/Tes
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