La educación
española retrocede
El nivel de
comprensión lectora de los alumnos españoles de 15 años sufre el mayor descenso
de la OCDE - La
inversión condiciona pero no es definitiva
J. A.
AUNIÓN - Madrid - 05/12/2007 EL PAIS
El
estudio de referencia sobre los sistemas educativos del mundo desarrollado
vuelve a arrojar malos resultados para España, que retrocede en lectura y se
estanca en la mediocridad en ciencias y matemáticas
Todas
las matizaciones serán necesarias para analizar los resultados de los alumnos
de 15 años en el Informe PISA 2006, pero el primer dato frío es que España es
el país que más ha bajado su nivel de lectura respecto a informes anteriores,
de 581 puntos de media a 561, lo que le deja en el puesto 35 de 57 países, por
detrás de Luxemburgo, Portugal, Italia o Eslovaquia, que habían obtenido hasta
ahora peores resultados. Se trata de una bajada de 20 puntos, la mayor entre
los 37 países que también se evaluaron en 2003. De una bajada, además, que
evidencia más contundentemente que nunca un problema que no es nuevo, la falta
de capacidad para entender lo que se lee, y que además puede estar lastrando
los resultados en las otras competencias que mide la comparación internacional
de la Organización
para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha evaluado a sus 30 países miembros y
otros 27.
La
inversión pública en Educación sigue por debajo de la media de la OCDE
El
profesorado es parte del éxito de Finlandia, uno de los mejor situados
Los
expertos se quejan de que los centros y profesores no se evalúan
Las
comunidades autónomas presentan amplias diferencias
Así,
tampoco se avanza ni en matemáticas ni en ciencias, que vuelven a dejar España
en el mismo puesto mediocre -"En la media", insiste el Ministerio de
Educación- que en los informes de 2000 y 2003. En matemáticas, con 480 puntos,
están muy cerca de la media de la
OCDE (484), pero son cinco puntos menos que en 2003. Y en
ciencias, materia en la que se ha centrado el estudio de 2006 (a ella se ha
dedicado la mayor parte de las pruebas), ha obtenido 488 puntos, mientras la
media de la OCDE
ha sido de 491. También se confirman las enormes diferencias de resultados
entre las 10 comunidades autónomas que han presentado más alumnos a las pruebas
de PISA para tener datos comparables. Hay diferencias de hasta 47 puntos, en el
caso de lectura entre La Rioja
(492) y Andalucía (445).
La bajada española en lectura -se mide la capacidad para
entender, usar y analizar textos- se enmarca dentro de una media internacional
que también ha bajado, pero hay países que han conseguido subir, algunos
espectacularmente, como Corea del Sur (22 puntos más) y que la media no ha
bajado tanto como la puntuación de España. El propio Ministerio de Educación
español lo ha asumido como un "problema" y como la "asignatura
pendiente" para toda la sociedad, en palabras de la ministra de Educación,
Mercedes Cabrera.
El catedrático de Psicología de la Universidad de La Laguna Juan Eugenio
Jiménez está investigando precisamente estos problemas de lectura pero yendo al
origen, cuando los niños aprenden a leer a escribir en primaria. Aún no se
atreve a dar un diagnóstico, pero apunta dos problemas: la invasión de los
medios electrónicos "deja la lectura en un segundo plano" y la
enseñanza en los primeros cursos de primaria, clave en este proceso, "como
conlleva más trabajo, se les deja a los profesores menos experimentados",
asegura.
Pero la pregunta es por qué no sólo no han mejorado los
resultados de los alumnos, sino que han retrocedido tremendamente en lectura.
Aún no se le puede echar la culpa a la nueva ley de educación -que establece
media hora diaria de lectura obligatoria en primaria-, aprobada casi al mismo
tiempo que los alumnos hacían las pruebas de PISA 2006. Y aunque es cierto que
los informes PISA aseguran que el contexto socioeconómico del alumno es lo que
más condiciona sus resultados, también se ha demostrado que los mejores
sistemas educativos consiguen atenuar esos factores y elevar la media, como
Taiwan.
De ese modo, la responsable de políticas sociales del PP,
Ana Pastor, le echa la culpa a la ley educativa aprobada a principios de los
noventa por el PSOE, porque ha acabado con el esfuerzo, dijo. Algunos expertos,
sin embargo, creen que en lo que concierne a las leyes educativas, lo peor han
sido los vaivenes de las últimas décadas, sin un acuerdo de Estado, con dos
leyes del PSOE y otra del PP que no se llegó a aplicar, aunque en el fondo, el
esquema no ha cambiado con ninguna de ellas. "La manera de mejorar los resultados
estaría ligada a los contenidos, a las metodologías de trabajo en el aula y a
la formación de los profesores. Quizá esto último es lo más problemático en el
sistema español", asegura Jaime Rivière, profesor Sociología de la Universidad de
Salamanca.
Precisamente el profesorado es parte del éxito de uno de
los países que vuelve a quedar en lo más alto de PISA y sigue mejorando:
Finlandia. El país escandinavo acumula un primer y dos segundos puestos en las
tres disciplinas. Y su secreto no es sólo una buena selección del docente, sino
la libertad que tiene para aplicar los contenidos, según la ministra de
educación finlandesa, Sari Sarkomaa, informa Adrián Soto.
La falta de inversión es otra de las críticas recurrentes.
Aunque en los últimos años se ha recuperado un poco, la inversión pública
española en educación sigue por debajo de la media de la OCDE , con un 4,3% frente a un
5,4%. Pero de nuevo, los expertos y PISA aseguran que más allá de una inversión
adecuada, lo más importante es cómo se invierta. Francesc Pedró, asesor de
educación de la OCDE ,
asegura que habría que preguntarse si lo que se enseña es lo adecuado, si los
docentes disponen de la capacitación, las condiciones y los incentivos
adecuados para hacerlo bien. El sociólogo Mariano Fernández Enguita se pregunta
por qué tendría que haber mejorado la educación en los últimos años:
"Lenta pero consistentemente, el horario y el calendario escolares se
acortan, los directores no pueden dirigir y los centros y profesores no están
sometidos a responsabilidad alguna por hacerlo bien o hacerlo mal".
Tanto Enguita como Pedró se quejan además de que haya que
esperar a PISA, cada tres años, para tener datos sobre los resultados de los
alumnos, en muchos casos, por la falta de colaboración de las comunidades
autónomas. La ministra Cabrera aseguró que las pruebas de diagnóstico en
primaria y secundaria que establece la nueva ley educativa paliarán este
problema, además de alabar los programas puestos recientemente en marcha contra
el fracaso escolar. En cualquier caso, muchos expertos, incluido Pedró,
respaldan la explicación ministerial de que la educación española no está mal
teniendo en cuenta su punto de partida y su progresión en los últimos 30 años.
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