La repetición de
curso apunta un fallo evidente del sistema
educativo y los
actores que lo componen. Cómo no considerar preocupante que el 41% de los
alumnos de 15 años haya repetido curso al menos una vez, tal como recoge el
último informe al respecto del Instituto de Evaluación. Sobre todo, cuando la
mayoría de los expertos lo considera un factor clave en el fracaso y el abandono
prematuro escolar. Además, volver a matricularse en el mismo curso supone una
seria ineficiencia económica a la que recientemente el Ministerio de Educación
ha puesto cifra: estiman que en España la atención
educativa a los repetidores en primaria ysecundaria representa
un gasto de entre 1.430 y 2.230 millones de euros al año.
Esta horquilla, que bascula en función de los
parámetros elegidos, no deja de ser abultadísima. Para hacerse una idea, basta
recordar que en el presente curso el propio ministerio dedicará una cantidad
cercana –en concreto 1.659 millones de euros– para becas y ayudas a estudiantes
no universitarios. En Europa, los altos índices de repetición se concentran en
Francia, España y Portugal, mientras que en los países nórdicos y Reino Unido
apenas afecta al 5% de los alumnos. Y es "muy limitado" en el resto
de países europeos, según explica Mariano Fernández Enguita en su investigación
Fracaso y abandono escolar en España.
Álvaro Choi y Jorge Calero, autores de un
documento de debate que acaba de publicar el think tank del PSOE Fundación
Ideas, apuesta por cambiar el modelo de promoción de España para combatir el
fracaso escolar. Por ello, profesor y catedrático respectivamente del
departamento de Economía Pública de la Universitat de Barcelona recomiendan
"la sustitución de la utilización universal de la repetición de curso por
medidas más individualizadas", como aumentar los docentes de apoyo y los
servicios de orientación. Los autores se inclinan por dar prioridad a la
"detección y actuación precoz" ya que, como constata las evaluaciones
PISA, la repetición es "más perjudicial" para el rendimiento del
alumno cuando se produce en primaria". En el curso 2008-2009 (el último
disponible), el 16% de los alumnos de 12 años en España ya había repetido
curso.
En su
trabajo para la Fundació la Caixa, Fernández Enguita resalta que "al igual
que el absentismo, la repetición puede considerarse un espléndido predictor y
casi con seguridad una causa de abandono".
El
sociólogo repasa cómo afecta a los estudiantes la aplicación generalizada de la
repetición: "Es difícil sorprenderse que un alumno obligado a repetir
radicalice su desafección o su rechazo a la escuela, o caiga en ellas si no lo
había hecho antes". ¿Por qué? Enguita defiende que el repetidor "es
descalificado y estigmatizado", "no sólo tiene que repetir aquello en
lo que falló sino también en todo aquello en que no lo hizo", "es
separado de sus compañeros y, posiblemente, de sus profesores", "es
colocado con otros alumnos más jóvenes y sus nuevos compañeros son
presuntamente más capaces". "Todo le empuja a oponer la jerarquía de
la edad y la experiencia a la del logro académico y la escuela, revolviéndose
ostensiblemente contra esta", concluye.
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