Padres del colegio
público Max Aub de Valencia denuncian la deuda del comedor escolar
También se quejan de
la falta de limpieza y de profesores en el centro
Los niños del colegio público Max Aub de
Valencia conocen bien lo que son las carencias en su centro escolar. Durante
más de dos meses las limpiadoras del centro no han tenido lejía para limpiar,
ni bolsas de basura. La empresa contratada por el Ayuntamiento ha hecho
recortes y ellas tienen que recortar en material de limpieza. El comedor está
al borde de la quiebra. La deuda de la Generalitat con el colegio ha dejado una
factura de 60.000 euros sin pagar. “No tenemos dinero”, afirma Remedios Pérez,
de la Asociación de Padres de Alumnos, que como cada “lunes de luto” se
concentra en las puertas de centro en protesta por la deuda acumulada
por el Consell con el sistema educativo público desde el
último cuatrimestre de 2011.
La Generalitat Valenciana debe 52.000 euros de 2011 cuyo destino es el
comedor escolar. Esta deuda ha ocasionado que las arcas de la escuela estén muy
resentidas. Hace más de dos meses que no pagan a la empresa que se encarga del
servicio del comedor. “Lo que más nos preocupa es que no sabemos como hacerle
frente y entendemos que esto a la corta o a la larga va a ocasionar el que la
empresa se niegue a seguir dando este servicio”, denuncia el Ampa. “¿Qué vamos
a hacer? ¿Cerramos el comedor y nuestros hijos se van a la calle?”.
El comedor en este colegio de un barrio de clase trabajadora de
Valencia cumple una misión vital. “Aunque sólo hay 110 plazas, cada día son 350
niños los comensales”. Esta masificación del comedor es un problema desde hace
años que el colegio pide una ampliación para atender la elevada demanda de este
servicio, sin éxito por parte de la Administración educativa.
“Los recortes de la Generalitat los hemos notado y mucho en el Max Aub. Los
alumnos de 6º no tienen tutora. La profesora está enferma y no la van a
sustituir, porque es la primera maestra enferma”. Eso quiere decir que se
tienen que poner más de baja y así a cada dos profesores enfermos tendrán
derecho a una sustitución. “Hemos denunciado esta regla de tres al Síndic de
Greuges”, explica Pérez.
Esto es sólo es un breve resumen de la realidad, de la realidad escolar en
tiempos de crisis. Aún así, los padres no se resignan. “No aceptamos la muerte de la
escuela pública, ni de nuestros centro. No nos vamos a quedar de
brazos cruzados, viendo como nuestros hijos sufren en sus carnes las
consecuencias de su mala gestión y su despilfarro. Sólo ellos son los
responsables de la catastrófica situación actual”, remata el Ampa.
Encierros en institutos
Como el CP Max Aub, decenas de centros escolares como todos los colegios
públicos del barrio de Orriols-Benimaclet se encierran esta noche en el IES
Rascanya en defensa de la escuela pública. También en municipios como L’Eliana,
Burjassot, Picanya, etétera continuarán las protestas hasta que la Consejería
de Educación acuerde un calendario de pagos para transferir la deuda de 2011 y
confirme los presupuestos de 2012.
“Lo primero que se nota al entrar en nuestro instituto es el frío”,
describe un estudiante de ESO de un instituto público de Gandia, Ivan Z., quien
denuncia que “en dos años se han eliminado del centro alrededor de 20
profesores”. Debido a los recortes, incluso, tienen que pagar sus propias
fotocopias y en protesta por los recortes en la enseñanza pública se ha celado
el viaje de graduación.
En Gandia, un grupo de delegados del secretariado nacional del STEPV se ha
concentrado ante la Escuela Oficial de Idiomas, que inauguraba el presidente
Alberto Fabra, para instar al jefe del Consell a que "retire" el
decreto de medidas de ajuste, que recortan los salarios de los funcionarios
públicos, y "rectifique su política de recortes".
Como Iván, los alumnos de los centros rurales del interior de la provincia
de Valencia también denuncian la oleada no sólo de frío sino de “recortes del
Consell”. Esta noche los padres y madres del instituto público IES La Serranía
de Villar del Arzobispo, protestarán con un encierro en el centro por “los
impagos a proveedores, que suman 70.000 euros de deuda, y la falta endémica de
profesorado”.
La amenaza más inminente en las zonas rurales, ante el retraso en pagar el
último cuatrimestre de 2011 por parte de la Generalitat, es “la supresión de la
calefacción una vez se agoste el combustible del depósito en uso”. La deuda del
servicio de comedor también “amenaza” la continuidad en la prestación del
servicio. “Algo extremadamente grave ya que alumnos de 13 poblaciones de la
comarca cursan sus estudios en el Villar y no pueden volver a sus casas a mediodía”.
Los encierros
continuarán en Valencia capital esta noche en institutos masificados como el
IES Juan de Garay, del barrio de Jesús-Patraix.
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