La compañía lanza
nuevas herramientas para convertir los libros de texto en interactivos
Sella una alianza con
las tres editoriales que monopolizan el 90% del mercado escolar
BARBARA CELIS Nueva York 19 ENE
2012 - 22:08 CET
Una vez
más, Apple consigue su objetivo: envuelta en el secretismo habitual que rodea
todas sus presentaciones, la firma del difunto Steve Jobs ha vuelto a conseguir que la prensa
estadounidense salivara ante la convocatoria organizada este jueves en Nueva
York para anunciar su intención de ‘reinventar’ el libro de texto a través del lanzamiento de nuevas
herramientas que transformen la experiencia de estudiar en algo completamente
interactivo y de paso, y esto es lo que nadie dice abiertamente, convertir a la
religión de Apple a los niños desde su más tierna infancia.
Era un viejo sueño de Jobs, como dejó escrito en su autobiografía,
revolucionar el mundo de los libros de texto a través del iPad. Y poco a poco,
aunque él ya no esté, su empresa se va a acercando. En el museo Guggenheim de
Nueva York, como si se tratara de una obra de arte, los directivos de Apple
anunciaron la llegada del iBooks 2, la versión mejorada de su librería digital, que desde ahora tendrá su
propia sección dedicada a los libros de texto y que, además, serán
completamente interactivos, permitiendo el despliegue de vídeo, audio, gráficos
y anotaciones (algo que su principal rival Amazon no ofrece en su Kindle).
Además, Phil Schiller, vicepresidente de marketing de la empresa y
Roger Rosener, responsable de productividad y aplicaciones, anunciaron la
llegada de una
nueva herramienta llamada Ibooks Authorque permitirá a cualquier
persona sin conocimientos informáticos crear libros interactivos. “La educación
siempre ha estado en nuestro ADN y ha sido así desde el principio”, subrayó
Schiller para reforzar la idea de que Apple ha entrado en ese mercado para
quedarse. Sin embargo, lo que hasta ahora Apple no tenía era el beneplácito de
las tres grandes editoriales estadounidenses que manejan el 90% de las ventas
de los libros que se utilizan en la enseñanza primaria y secundaria, Pearson,
McGraw.Hill y Houghton Mifflin. Pero desde ahora ya son sus aliadas. Según
anunció Schiller ayer, todas ellas han firmado un acuerdo con Apple para vender
los libros que hoy utilizan millones de estudiantes de secundaria a 14,99
dólares (11,6 euros) para su versión de iPad (que cuesta 499 dólares, 386
dólares). Al menos siete de esos libros ya estaban disponibles hoy mismo en
Estados Unidos.
“Desde siempre la estrategia de Apple ha sido pensar que si puedes
atrapar a los niños desde la escuela es más probable que se interesen por sus
productos cuando crezcan”, aseguraba ayer en el diario The
Washington Post Carl
Howe, de la consultora de consumo Yankee Group. Según datos del congreso que
ayer publicaba The Washington Post, Apple
ha invertido ya más de 100 millones de dólares (77 millones de euros) en becas
para que el Departamento de Educación invierta en tecnología. En los años
ochenta hacía lobby para conseguir exenciones fiscales que favorecieran la
llegada de ordenadores a las escuelas y ahora lo hace para que el sistema
educativo público invierta en iPads. Y de momento no le va mal: hay más de
3.000 escuelas de todo el país con programas piloto donde esa tableta es la
protagonista.
Apple trata así de plantarle cara a Amazon en el universo del
libro de texto, un jugoso mercado que mueve 10.000 millones de dólares al año y
en el que Amazon le lleva la delantera hace tiempo. Recientemente, la mayor
librería digital del planeta había anunciado dos iniciativas dolorosas para sus
rivales: el alquiler de libros de texto, algo que de momento, Apple no ofrece y
un acuerdo con bibliotecas de todo el país para prestar libros a través de
ellas. Barnes & Noble, por su parte, también permite alquilar o comprar
libros de texto, aunque de momento no están disponibles para tabletas. Lo mismo
ocurre con Chegg,
actualmente la web más grande dedicada al alquiler de libros de texto. La
movilidad que ofrece Apple, unida a la interactividad, es su mayor garantía de
éxito, siempre y cuando los padres estén dispuestos a invertir en un iPad para
sus hijos, de momento, la tableta más cara del mercado.
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