viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Por qué es importante la tecnología en la escuela?

Toda discusión acerca de la tecnología en la escuela debería empezar por recordar por
qué razón se desea promover una mayor presencia y un mayor uso de la tecnología en
las aulas. Fundamentalmente, hay cuatro grandes grupos de razones que justificarían
unas expectativas de uso intenso y relevante: económicas, sociales, culturales y, en último término, estrictamente pedagógicas.

  Demandas económicas
En una economía globalizada, con desarrollos tecnológicos dinámicos y un alto grado
de competencia entre países, el éxito de una nación depende, más de lo que muchos
creen, del nivel de formación de su fuerza laboral, incluyendo sus cualificaciones tecnológicas. Es vital para la futura creación de lugares de trabajo y para la mejora del bienestar social que los ciudadanos estén altamente cualificados en el uso de la tecnología.
La economía del conocimiento exige una enseñanza acorde en la que la tecnología facilite igualmente el trabajo y en la que se prepare a los jóvenes para que ocupen su lugar en el mercado laboral de la economía del conocimiento. Los docentes ya aprovechan con creces los beneficios de la tecnología para la mejora de la productividad en todo aquello relacionado con la preparación de sus sesiones de clase, así como con la administración escolares de un punto de vista estrictamente económico.

·       Necesidades sociales
Indudablemente, la tecnología puede ofrecer mejores oportunidades para aprender, e
incluso para mejorar la calidad de vida, a todas las personas con dificultades de aprendizaje o físicas y, en algunos casos, solo la tecnología puede ofrecerles acceso apropiado a la educación. Puesto que la tecnología puede ser una herramienta útil para crearnos muy flexibles de formación, puede contribuir a la igualdad de oportunidades para la formación independientemente del sexo, de la ubicación geográfica, de la extracción social o étnica, de la enfermedad o de cualquier otra circunstancia de las que normalmente impiden o dificultan el acceso, en términos de igualdad de oportunidades, a una formación de calidad.

·         Cambios culturales
En las sociedades desarrolladas, la cultura, en el sentido más clásico y académico del
término, convive en la vida cotidiana con la cultura digital. Esto es algo que las escuelas
harán bien en recordar, puesto que no pueden permanecer ajenas a las transformaciones
culturales que acompañan la emergencia de la sociedad del conocimiento. Algunos
pensarán que la escuela debe seguir siendo un lugar donde se venere el libro y nada
más que el libro, pero cada vez más docentes parecen inclinados a aceptar la realidad
de que el mundo donde también ellos mismos viven está plagado de componentes y
experiencias culturales digitales, lo cual no solo cambia la naturaleza del soporte sino,
probablemente también, la de su contenido y lo que con él se puede hacer. Por esta
razón, los centros escolares deberían ser capaces igualmente de ofrecer una visión de
la cultura que permitiera a los alumnos no solo hacerse acreedores del patrimonio de la
cultura clásica, académica o tradicionalmente escolar, sino también interpretarla adecuadamente, así como participar activamente en los nuevos formatos y contenidos de
la cultura digital.

·         Expectativas pedagógicas
Pero es, probablemente, desde una perspectiva pedagógica desde la que cabe hallar las
razones más sólidas que justifican la expectativa de una mayor adopción de la tecnología en las aulas y en los centros escolares (Selwyn, 2011). Para empezar, la tecnología tiene la potencialidad de contribuir a transformar los sistemas escolares en un mecanismo mucho más flexible y eficaz.

En segundo lugar, la tecnología es vista por docentes y políticos como la herramienta
más pertinente para cubrir algunas de las asignaturas pendientes para el sistema escolar,
tales como la renovación de los contenidos y del sistema de evaluación. Frente
a un currículo tradicional en el que la adquisición de conocimientos por medio de la
acumulación enciclopédica sigue siendo preponderante, que además es poco flexible
y donde el conocimiento continúa organizado en asignaturas y por grados o cursos,
la tecnología se presenta como un medio eficaz para avanzar hacia una redefinición
curricular.
En último lugar, aunque no en menor medida, los impactos pedagógicos de la tecnología, más allá de su pretendida capacidad de transformar los sistemas en su conjunto, también deben dejarse sentir a una escala individual.

Los alumnos, en principio, deberían sentirse más motivados por un entorno escolar donde la tecnología desempeña un papel relevante. Los entornos de aprendizaje ricos en tecnología tienen el potencial de hacer que los alumnos cambien sus actitudes, porque les exigen que asuman mayor responsabilidad en su aprendizaje, que utilicen la investigación y también sus capacidades de colaboración, de dominio de la tecnología y de solución de problemas. Desde esta perspectiva, la tecnología amplía y enriquece el aprendizaje al contribuir al desarrollo de capacidades cognitivas de orden superior.

También parece claro que las tecnologías contribuyen a construir o elevar la autoestima de los alumnos, haciéndoles ganar confianza en sí mismos y asumir el futuro con una perspectiva de éxito. Así, se espera que la tecnología, que contribuya a mejorar los
resultados académicos.

Bibliografía: Por Francesc Peidró
http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/201111/22/sociedad/20111122elpepisoc_1_Pes_PDF.pdf

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