Toda discusión acerca de la
tecnología en la escuela debería empezar por recordar por
qué razón se desea promover una
mayor presencia y un mayor uso de la tecnología en
las aulas. Fundamentalmente, hay
cuatro grandes grupos de razones que justificarían
unas expectativas de uso intenso
y relevante: económicas, sociales, culturales y, en último término,
estrictamente pedagógicas.
Demandas
económicas
En una economía globalizada, con
desarrollos tecnológicos dinámicos y un alto grado
de competencia entre países, el
éxito de una nación depende, más de lo que muchos
creen, del nivel de formación de
su fuerza laboral, incluyendo sus cualificaciones tecnológicas. Es vital para
la futura creación de lugares de trabajo y para la mejora del bienestar social
que los ciudadanos estén altamente cualificados en el uso de la tecnología.
La economía del conocimiento exige
una enseñanza acorde en la que la tecnología facilite igualmente el trabajo y
en la que se prepare a los jóvenes para que ocupen su lugar en el mercado
laboral de la economía del conocimiento. Los docentes ya aprovechan con creces
los beneficios de la tecnología para la mejora de la productividad en todo
aquello relacionado con la preparación de sus sesiones de clase, así como con
la administración escolares de un punto de vista estrictamente económico.
·
Necesidades
sociales
Indudablemente, la tecnología
puede ofrecer mejores oportunidades para aprender, e
incluso para mejorar la calidad
de vida, a todas las personas con dificultades de aprendizaje o físicas y, en
algunos casos, solo la tecnología puede ofrecerles acceso apropiado a la
educación. Puesto que la tecnología puede ser una herramienta útil para crearnos
muy flexibles de formación, puede contribuir a la igualdad de oportunidades
para la formación independientemente del sexo, de la ubicación geográfica, de
la extracción social o étnica, de la enfermedad o de cualquier otra
circunstancia de las que normalmente impiden o dificultan el acceso, en
términos de igualdad de oportunidades, a una formación de calidad.
·
Cambios
culturales
En las sociedades desarrolladas,
la cultura, en el sentido más clásico y académico del
término, convive en la vida
cotidiana con la cultura digital. Esto es algo que las escuelas
harán bien en recordar, puesto
que no pueden permanecer ajenas a las transformaciones
culturales que acompañan la
emergencia de la sociedad del conocimiento. Algunos
pensarán que la escuela debe
seguir siendo un lugar donde se venere el libro y nada
más que el libro, pero cada vez
más docentes parecen inclinados a aceptar la realidad
de que el mundo donde también
ellos mismos viven está plagado de componentes y
experiencias culturales
digitales, lo cual no solo cambia la naturaleza del soporte sino,
probablemente también, la de su
contenido y lo que con él se puede hacer. Por esta
razón, los centros escolares
deberían ser capaces igualmente de ofrecer una visión de
la cultura que permitiera a los
alumnos no solo hacerse acreedores del patrimonio de la
cultura clásica, académica o
tradicionalmente escolar, sino también interpretarla adecuadamente, así como
participar activamente en los nuevos formatos y contenidos de
la cultura digital.
·
Expectativas
pedagógicas
Pero es, probablemente, desde una
perspectiva pedagógica desde la que cabe hallar las
razones más sólidas que
justifican la expectativa de una mayor adopción de la tecnología en las aulas y
en los centros escolares (Selwyn, 2011). Para empezar, la tecnología tiene la
potencialidad de contribuir a transformar los sistemas escolares en un
mecanismo mucho más flexible y eficaz.
En segundo lugar, la tecnología
es vista por docentes y políticos como la herramienta
más pertinente para cubrir
algunas de las asignaturas pendientes para el sistema escolar,
tales como la renovación de los
contenidos y del sistema de evaluación. Frente
a un currículo tradicional en el
que la adquisición de conocimientos por medio de la
acumulación enciclopédica sigue
siendo preponderante, que además es poco flexible
y donde el conocimiento continúa
organizado en asignaturas y por grados o cursos,
la tecnología se presenta como un
medio eficaz para avanzar hacia una redefinición
curricular.
En último lugar, aunque no en
menor medida, los impactos pedagógicos de la tecnología, más allá de su
pretendida capacidad de transformar los sistemas en su conjunto, también deben
dejarse sentir a una escala individual.
Los alumnos, en principio,
deberían sentirse más motivados por un entorno escolar donde la tecnología
desempeña un papel relevante. Los entornos de aprendizaje ricos en tecnología
tienen el potencial de hacer que los alumnos cambien sus actitudes, porque les
exigen que asuman mayor responsabilidad en su aprendizaje, que utilicen la
investigación y también sus capacidades de colaboración, de dominio de la
tecnología y de solución de problemas. Desde esta perspectiva, la tecnología
amplía y enriquece el aprendizaje al contribuir al desarrollo de capacidades
cognitivas de orden superior.
También parece claro que las
tecnologías contribuyen a construir o elevar la autoestima de los alumnos,
haciéndoles ganar confianza en sí mismos y asumir el futuro con una perspectiva
de éxito. Así, se espera que la tecnología, que contribuya a mejorar los
resultados académicos.
http://www.elpais.com/elpaismedia/diario/media/201111/22/sociedad/20111122elpepisoc_1_Pes_PDF.pdf
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